UNA

Apapachoa, el pulmón de la capital

Por: Nelson Osejo
Dirección de Comunicación UNA
 
 
La Reserva Ecológica “El Bajo” ubicada en el municipio de El Crucero, del departamento de Managua, con una altura arriba de los 900 metros sobre el nivel del mar, representa una de las últimas áreas que quedan de bosque nublado con 698 hectáreas considerado el centro del pulmón de la capital y tiene la virtud de poseer tres tipos de bosque: nebliselva, pre montano y tropical seco. Es también parte de la cuenca donde se infiltra el agua hacia las reservas subterráneas de Managua.
 
Uno de sus guardianes es la Fundación Apapachoa, del náhuatl apapacho “abrazar o acariciar con el alma”, la que tiene como misión contribuir a la educación ambiental y el fortalecimiento de capacidades locales en las comunidades colindantes a esta reserva a través de proyectos educativos, culturales y agro-ecológicos, promoviendo el turismo sostenible y el voluntariado.
 
Marcela Piuzzi Valle,  directora ejecutiva de la fundación dio a conocer que actualmente tiene un plan de gestión ambiental en conjunto con voluntarios de diferentes carreras como biología, ingeniería forestal, ingeniería en recursos naturales y personas con conocimientos empíricos sobre la preservación de la biodiversidad de este sitio.
 
“A esta iniciativa se ha sumado la UNA, institución que fue la primera en hacer presencia con estudiantes de las carreras de ingeniería forestal y recursos naturales, quienes han contribuido con la recolección de información para incrementar el acervo científico”, reconoció Piuzzi. 
 
APORTE DE ESTUDIANTES DE FARENA
 
Silvia Teresa Callejas, originaria de Chinandega es una de los 6 estudiantes de la Facultad de Recursos Naturales y del Ambiente (FARENA) que están realizando sus prácticas pre profesionales. "Estamos realizando un inventario de flora arborescente, para ello hemos trazado  transeptos para medir la altura y  el diámetro de los árboles, su nombre científico, su abundancia, su distribución en la reserva y también realizamos un inventario de fauna. Esta información permitirá conocer el estado de la reserva y así orientar estudios a profundidad que permitan conocer la magnitud su rica biodiversidad”, destacó Callejas.
 
Por su parte Mayerlin Somarriba,  reconoce  que a través de sus estudios ha sido capaz de reconocer la importancia de los bosques. “En la UNA hemos aprendido a conocer la dinámica de desarrollo de los bosques y en esta reserva hemos identificado distintos tipos de especies arbóreas, por el tipo de fruto, flores y hojas, si son especies nativas o introducidas y cómo se desarrollan en su hábitat”, aseguró.
 
Silvia está más que convencida del papel que juegan los profesionales de las ciencias ambientales. “Ingeniería forestal e ingeniería en recursos naturales son carreras muy especiales,  en lo personal porque trata de la conservación y aprovechamiento sostenible de los bosques y la restauración de ecosistemas degradados por los efectos del cambio climático, para que estas y las futuras generaciones podamos contar con todos sus beneficios, por lo que necesitamos que más jóvenes se integren a estudiar estas carreras”. 
 
Piuzzi anunció que en el segundo semestre del 2019 estará abierto el mariposario. “Niños, jóvenes y adultos podrán realizar eco-turismo y aprender más sobre el maravilloso mundo de las mariposas y su importancia en la biodiversidad”.



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