UNA

¿Puede el arte aportar en tu profesión?

 

 En cada rincón donde transitamos logramos observar más de una manifestación artística, porque el arte brinda confort a nuestra vida. Si tuviéramos que justificar, tendríamos que recurrir a estudios científicos que expresen que las manifestaciones artísticas, además de ser con fines estéticos poseen importantes efectos positivos en la salud física y mental de cada individuo que práctica una disciplina artística.

 


Neurológicamente, una parte importante del cerebro y del cerebelo interviene en la coordinación de todo tipo de movimientos, incluido el baile. De igual forma, en las recreaciones teatrales; las regiones del cerebro relacionadas con el lenguaje oral, están conectadas con el sistema límbico que proporcionan el componente emocional en cada escena. En las artes visuales, el sistema de procesamiento visual genera imágenes reales o ficticias con la misma facilidad (Sousa, 2011).

 

Por Gerardo López

Dirección de Comunicación

 

Pero, ¿qué implica para un universitario, llegar a dominar a la par de sus estudios académicos, una disciplina artística? Implica un entrenamiento, ejercitación y el desarrollo de la coordinación motriz fina, el manejo de instrumentos que mejora la capacidad auditiva, llegan a escuchar más y hasta mejor, llegan a percibir con mejor claridad los sonidos y pueden adquirir la habilidad de ordenar esos sonidos en forma armónica, agradable para todos los demás.

 


Y de la danza, ¿qué podemos decir?, pocos valoran la disciplina tan fuerte y la entrega tan grande que debe tener un bailarín. Aquí también entra en juego el trabajo en equipo, y hay un ingrediente más, el movimiento del cuerpo en complicidad con la música, esa sincronización armónica que revitaliza el espíritu.

 

 

 

Eso nos lleva a preguntarnos, ¿Puede el arte aportar de forma positiva en tu profesión? ¿Será provechoso aprender una disciplina artística? Para ayudarnos a entender como el arte contribuye al bienestar emocional y espiritual en la vida universitaria, desde la Dirección de Comunicación, te contamos dos historias de agrarios que aprendieron a saltar sobre sus propios límites, gracias al arte que desde el Departamento de Extensión Cultural promueve y fomenta la Universidad Nacional Agraria.

 


 
“No podía interactuar con otras personas, me costaba hablar frente a un público en específico”.


María Fernanda, de la ciudad de Managua, decidió estudiar la carrera de medicina veterinaria. Cuando ingreso a la Universidad Nacional Agraria, su meta estaba enfocada en aprender sobre el cuido, manejo y salud animal, que pondría en práctica en su profesión que seleccionó.

 

Gala Artística 2016 -  Teatro Nacional Rubén Darío


Mafer, como le gusta que la llamen, era una, de centenares de jóvenes que ingresan en la universidad con problemas interpersonales… “no podía interactuar con otras personas, me costaba hablar frente a un público en específico, eso me llevaba que me confundirá al momento de expresar una idea, que la voz se me entrecortara y en ciertas ocasiones no sabía ni que decir, era un suplicio para mí”.

 

CURSO PROPEDÉUTICO 2015 - Extensión Cultural UNA


Cuando yo estuve en el curso propedéutico en el 2015, visite la Extensión Cultural, en ese entonces estaba de monitor Ariel Salinas, que ahora es un ingeniero en Recursos Naturales; me invitó a participar al grupo de literatura, me integre días después…, descubrí que realmente no es solo escribir, no es solo interactuar con tus compañeros de salón, en realidad es compartir, es como cambiarte de sombrero y abrirte a una nueva experiencia donde sabes que la pasaras bien” comentó María Fernanda, desde entonces miembro del grupo literario Karebarro, que se reúnen los lunes y martes para la recreación de contenido literario y los miércoles, al club de lectura literaria.


 

El arte como buen vehículo de crecimiento, ayuda a acercar a las personas y la superación personal, a partir de su experiencia Mafer comenzó a sentirse en confianza, ganar carisma y sobre todo amar lo que hace - “yo leía muchas novelas random (expresión para describir noveles sin sentido), comencé a escribir poesía pero sentía que nunca terminaba, entonces decidí escribir cuentos y a las personas a quienes se los mostraba les gustaba, pero lo que más me gusto que cada párrafo que escriba me llevo a contar una historia”.

 

 


  

“Cuando estas actuando, activas tres sentidos”

 

Jhonier Espinoza Manzanares, es otro chavalo a quien el arte le cambio su vida, de apariencia tímida, comenzó desde en la actuación a los 10 años, en un grupo conocido como Menudo Nicaragua, a los 16 años estudio actuación fuera del país y hoy en día es todo un profesional que realiza presentaciones en el teatro Justo Rufino Garay.

 


 

Desde secundaria eligió estudiar recursos naturales en nuestra universidad. “Cuando ingresé a la UNA, me sentí un poco desubicado, por ser un poco tímido y penoso, pero mientras van pasando los años te vas enamorando de esta institución”. A veces el estar en la extensión cultural de UNA forma parte del escape personal de toda la tensión de la vida universitaria en términos académicos, “Este lugar para mí es el mejor escape; a veces cuando me comienzan los ataques de asma me vengo a cultura porque aquí puedo relajarme y recuperarme de la recaída…, además cuando estoy ya en clases de teatro, que te enseñan diferentes técnicas y herramientas que aportan a tu vida profesional como el tono de voz adecuado, la dicción, el controlar los nervios, la corporalidad, ordenas las ideas, dramaturgia y redacción, entonces te da la sensación que estas en una familia”.

 

Obra: EL MUNDO NOCTURNO 2016


El haber estudiado actuación fue como abrirse al mundo, porque le permitió mejorar en las relaciones intrapersonales, como saber escuchar a las personas, ser atento y mejorar su organización. “Cuando estas actuando, activas tres sentidos porque estás pensando y al mismo tiempo estás pensando en el siguiente movimiento, los gestos del rostro y el parlamento. A mí me ha servido en mi vida profesional, por ejemplo, cuando imparto un curso a productores o especialistas, se controlar las emociones para poder transmitir mejor el mensaje, puedo decir que todas las herramientas que he aprendido en teatro me han servido para mejorar como profesional” expreso Jhonier integrante del grupo de teatro Quigüina, donde también es alumno ayudante.

 


Además de ser un miembro activo, Jhonier también le gusta compartir sus conocimientos con los demás compañeros “Tienes un impacto enorme al ver que este chavalo (novato en teatro) que no podía ni pronunciar su nombre del nervio o cuando hablaba lo hacía muy bajo bajito, después de tres meses podes ver a este mismo chavalo que te habla, te platica, te aporta, se vuelve proactivo… esa satisfacción que tengo del poder aportar algo, mejor dicho te hace pensar que el arte cambia la vida”.

 


El practicar un arte o una disciplina artística, te permite visualizar desde otros ángulos los problemas, te permite reflexionar, pensar situaciones que suman a tu vida. La desventaja es que Nicaragua, muchas personas lo vemos como una pérdida de tiempo, pero ¿estás perdiendo tu tiempo?, en verdad estas aprendiendo muchas cosas, desde hablar, escribir discurso y sobre todo expresar las ideas de una mejor manera, pero sobre todo es el sitio donde puedes alejarte y buscar una paz de los distintos problemas que atraviesas.


En una sociedad en la que el “arte no es importante para la formación”, los alumnos terminan también relegándolo como una “posibilidad mínima” y lo dejarán a un lado, muchas veces pensando que cuando sean “ricos o viejos”, lo podrán aprender y disfrutar (Noriega, 2010, p23).

 



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