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Polvo del Sahara podría provocar afectaciones en el ambiente

Por: Erick Barrantes
Dirección de Comunicación UNA
 
 
La extensa nube de polvo del desierto del Sahara, que ya influye sobre el territorio Nicaragüense, puede provocar impactos negativos en la salud humana y el ambiente, aseguró hoy el doctor Efraín Acuña Espinal decano de la Facultad de Recursos Naturales y del Ambiente (FARENA) de la Universidad Nacional Agraria (UNA)Las nubes tornaran el cielo de una tonalidad lechosa, en menor medida afectará al país, enfatizó el doctor Acuña y alertó que además podría favorecer la aparición de alergias y problemas de la piel.  
 
Este tipo de eventos naturales son recurrentes en las áreas desérticas y normalmente en la temporada de las tormentas de arena que inician en mayo, que es la primavera estival, y culminan en septiembre con el inicio del otoño. Desde el año 2017 hasta la actualidad ha estado llegando polvo del desierto del Sahara a la región centroamericana.
 
Los expertos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) han  informado que la concentración de polvo ha alcanzado niveles record durante el 2020 y se presentan concentraciones mayores de 100 microgramos por metros cúbicos que no se habían registrado en los últimos 50 años en el continente americano. 
 
El tipo de polvo que transporta arena desde África trae beneficios a los suelos por su gran aporte de minerales y nutrientes según estudios realizados por científicos de NOAA de Estados Unidos de Norteamérica, quienes además advierten de afectaciones a la temporada ciclónica evitando menos tormentas tropicales y como resultado menos lluvias. Además los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han alertado que este polvo puede traer hongos, bacterias y ácaros que afectan las vías respiratorias y pueden provocar irritación en los ojos incluso la conjuntivitis. 
 
Para los bosques es positivo, según estudios realizados en países del mediterráneo, el polvo del Sahara ha dado aportes desde hace millones de años en Europa donde hay suelos formados a partir de tormentas de arena, suelos profundos, arcillosos y muy fértiles indicó el decano.
 
La noticia ha ocupado los titulares de medios de comunicación por el contexto de la pandemia del SARS-CoV-2, causante de la COVID-19 que enfrenta a casi todos los países del mundo, por las afectaciones que este polvo puede derivar en las vías respiratorias.
 
La UNA cuenta con la capacidad para realizar el monitoreo por que tiene acceso a las agencias espaciales desde donde brindan seguimiento a estos fenómenos para mantener alerta temprana en la población. El doctor Acuña recomienda no exponerse al aire libre si tenemos padecimientos de enfermedades respiratorias, pero sobre todo evitar estar bajo la lluvia, “egresados de la universidad me han facilitado imágenes que muestran una coloración oscura en el agua que cae del cielo y la recomendación es no exponerse porque aun no sabemos la carga de hongos, virus, baterías y ácaros que pueda traer las precipitaciones” concluyó.  



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