UNA

Los años en que los maestros dejaron los libros y cuadernos

Por: Mireya Canales
Dirección de Comunicación UNA
 
 
La motivación por una educación de calidad, aportar a la investigación y tener mejores escenarios de aprendizajes no hicieron dudar a Efraín Acuña, Francisco Salmerón, Víctor Calderón, Mauricio Rodríguez, Carlos Zelaya, Álvaro Saborío, Francisco Aburto, William Gámez y Leonardo García para dejar los libros y cuadernos para abrir zanjas y realizar mezclas para construir el edificio del Laboratorio de Suelos y Agua (LABSA). Eran los años 88 y 89. “Teníamos un día asignado para trabajar en la construcción. Unos se dedicaban hacer zanjas, otros elaborar mezcla y los más habilidosos se encargaban de pegar ladrillos”, evoca emocionado Leonardo García, agrónomo de profesión con especialidad en evaluación física y química de los suelos y que en tres ocasiones ha sido responsable del laboratorio, su último periodo lo asumió en julio del 2020.   
 
Con 33 años de laborar para la centenaria del agro, el maestro García relató que la universidad tenía los equipos donados por la cooperación alemana e italiana, pero no existía la infraestructura. Es así, como García se le presenta uno de sus primeros retos; la construcción del laboratorio con fondos de la Brigada Amistad de los Estados Unidos.
En mayo de este año, LABSA arribó a sus 30 años de existencia y su propósito sigue igual: facilitar el ejercicio docente, la investigación y brindar asistencia técnica a pequeños y medianos productores. Para el maestro García, la experiencia que tiene este laboratorio en análisis de suelo, no lo tiene ningún otro en Nicaragua. “Después de 1993, el laboratorio lideró toda la Red Nacional de Laboratorios del país. Desde su fundación el laboratorio inicio su vinculación con el sector agrícola y forestal de Nicaragua, ofrece asistencia a los pequeños y medianos productores que solicitan análisis de suelos para conocer el tipo de suelo y su fertilidad”.
Alianzas establecidas
 
“La necesidad del sector agrícola nos hizo llevar el servicio de LABSA al campo”, explicó García, quien a su vez aseguró que desde el laboratorio se ha inculcado la cultura de análisis de suelo, para saber con mayor certeza si lo que se aplica a los cultivos es suficiente o insuficiente. “Por eso, hemos dado asistencia técnica a cooperativas y capacitado a productores. Sin análisis de suelos, difícilmente podríamos hacer una recomendación de fertilización, porque tenemos que saber que contiene ese suelo”.
 
 
Acreditación de LABSA
 
El maestro García, responsable de LABSA, menciona que una de las proyecciones este año 2020 será concluir el proceso de acreditación ante el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC) a través de la Oficina Nacional de Acreditación; que inició el maestro Luis Hernández, a quien precede el profesor García. “En este proceso yo diría que se ha avanzado más de la mitad. La meta es concluir con todos los requisitos, para iniciar la acreditación en el 2021”, aseguró el maestro García. La acreditación la otorga la norma ISO 17025, que determina las competencias técnicas tanto del personal como la validez técnica de las operaciones que desarrolla un laboratorio.
 
Entre las alianzas que fortalecerá LABSA con instituciones del sector agrícola se destaca el Ministerio Agropecuario (MAG), el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Ministerio de la Economía Familiar, Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (MEFCCA). Los productores pueden solicitar en LABSA, los servicios de análisis de suelo, análisis de agua para riego, análisis del estado nutricional de las plantas y análisis de abono orgánico. El Laboratorio LABSA siempre ha estado adscrito a un programa internacional de control de calidad con un laboratorio de Wageningen en Países Bajos.



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