UNA

Radiografía del patrón alimentario en San Juan de Nicaragua

 

 

Como resultado de la investigación se conoce el patrón alimentario constituido por 25 alimentos, se identificó el consumo de alimentos según el tipo de familia, el balance nutricional y las suficiencias energéticas y proteicas en la dieta familiar.

 

Elder García

Dirección de Comunicación

 

Las familias de San Juan de Nicaragua y las autoridades locales conocieron este miércoles los resultados del equipo de investigación liderado por el máster Luis Alberto Balmaceda Murillo, docente investigador de la Universidad Nacional Agraria (UNA) sobre el Estado Actual de la Seguridad Alimentaria y Nutricional y de los Medios de Vida en San Juan de Nicaragua.

 

 

 

“Es una investigación cuyos resultados generan información muy importante para predecir situaciones futuras de inseguridad alimentaria, es un instrumento útil para determinar y priorizar las problemáticas encontradas en el tema de la Seguridad Alimentaria y Nutricional, ayuda a determinar si se necesita o no una asistencia y el tipo de asistencia que debe de implementarse para contribuir a mejorar la condición nutricional de las familias de este municipio” enfatizó Balmaceda, coordinador de la Comisión de Seguridad Alimentaria Nutricional (SAN) y del Consejo Interuniversitario de Soberanía y Seguridad Alimentaria Nutricional (CIUSSAN).

 

 

PRINCIPALES HALLAZGOS

 

 

 

En el estudio, que inició en el año 2019, como parte del Programa de Investigación y Extensión para el Desarrollo del Municipio de San Juan de Nicaragua, ejecutado por el Proyecto UNA-CNU/RSJ, participaron 442 familias (para una población total de 2,050 habitantes) de las tres etnias presentes en el municipio: Mestizos, Creoles y Rama Cay. La investigación permitió conocer que el patrón alimentario de la población de San Juan de Nicaragua está constituido por 25 alimentos.

 

 

 

Cuentan con una producción diversificada de productos como plátano, maíz, frijol, yuca, tamarindo, chile panameño, ayote, malanga, coco y en menor presencia actividad de ganadería. Por lo cual, el consumo de proteínas y vitaminas presentes en las frutas es consumida en menor proporción. Se logró evidenciar que la pérdida de la cultura alimentaria de alimentos autóctonos ha incidido a que las familias consuman productos con alto contenido calórico y de bajo valor nutricional; como los refrescos azucarados.

 

“En la etnia mestiza encontramos 12 familias con insuficiencia calórica, en la etnia creole 2 familias y en la rama cay 4 familias. También encontramos problemas de sobre peso y obesidad en un 75% de las mujeres participantes en el estudio” enumeró Daysi Téllez Álvarez, tesistas del equipo de investigación y estudiante de la carrera Desarrollo Rural que se oferta en la Facultad de Desarrollo Rural.

 

 

 

“Haciendo una comparación entre los patrones de consumo de las tres etnias, logramos conocer que la etnia Creole tiene 25 alimentos; de los cuales 9 proporcionan energía, 7 sirven para el crecimiento y otros 7 protegen. La etnia Rama Cay tiene 22 alimentos en su patrón: 10 son alimentos que proporcionan energía, 9 alimentos que sirven para el crecimiento y 3 alimentos que protegen. En cuanto, a la etnia Mestiza esta tiene 25 alimentos; de los cuales 9 proporcionan energía, 7 sirven para el crecimiento y 8 protegen” mencionó Nubia Torres Lazo, también del equipo de investigadores y cuyos resultados serán la base para su defensa de título como desarrollista.

 

 

 

 

A nivel internacional uno de los indicadores más importantes para las sociedades es el estado nutricional de niños menores de 5 años, así como la relación talla  edad, peso para la talla y peso para la edad. “Los resultados de estos indicadores antropométricos encontrados en la investigación nos evidenció que el 81% de los niños se encuentran en crecimiento normal de talla para la edad, el 67% de los niños están dentro de los valore normales (según la OMS y OPS) en el peso para la edad y un 65% de ellos están en las condiciones normales; lo que significa que están desarrollándose en condiciones óptimas. En menor proporción, el estudio evidenció que un 9% de los niños merecen atención dado que la talla para su edad no cumple con los estándares internacionales”, informó Balmaceda Murillo.

 

 

 

OPINAN SOBRE LA INVESTIGACIÓN

 

Para Meyling Jiménez, delegada municipal del Ministerio de la Familia (MIFAM), señalo que el estudio muestra que los niños no están siendo bien alimentados. “Los datos presentados nos obliga a pensar en la creación de estrategias que ayuden a que las familias del municipio de San Juan de Nicaragua para que puedan consumir alimentos ricos en diferentes nutrientes y en cantidades necesarias. Es un estudio que vendrá a unir el trabajo realizado entre el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación y el MIFAM”.

 

 

“Me atrevo a decir que es la primera que se ha realizado aquí y que aporta información vital para mejorar o cambiar los patrones de consumo y patrones alimenticios de las familias, potencializando aquellos alimentos que se producen o cosechan localmente o que son autóctonos”, aseguró el doctor Gary Úseda, médico general del Centro de Salud de San Juan de Nicaragua.

“Debemos trabajar en un cambio de actitud en nuestras familias. Crear conciencia de una buena alimentación, de un buen estilo de vida saludable. Es importante que sepamos identificar aquellos alimentos específicos y necesarios que nos aporten las vitaminas y minerales para un correcto funcionamiento de nuestra salud”, enfatizó Úseda.

 

 

 

El máster Balmaceda adelantó que el siguiente paso será trabajar en la Planificación Estratégica para la Seguridad Alimentaria y Nutricional del municipio, en el que se fomente la construcción de huertos familiares y comunitarios y se trabaje en la diversificación de cultivos en las áreas de siembra, con alimentos que proporcionen energías y proteínas, así como también trabajar en una serie de capacitaciones en temas de buena nutrición y seguridad alimentaria.

 

 

“La información que arroja esta investigación sobre insuficiencia calórica, proteica, los patrones alimentarios, el índice de masa corporal, las medidas antropométricas de los niños, más la disponibilidad de alimentos con los que cuentan las familias de San Juan de Nicaragua, son lo que nos va a permitir tener los suficientes insumos para establecer las estrategias de planificación a largo plazo sobre la Seguridad Alimentaria y Nutricional del municipio” concluyó el docente Investigador.

 

 

 



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