
Cada cosecha comienza con un proceso cuidadoso en el que la calidad de las plántulas marca la diferencia. En el centro de producción de Tomatoya, Sobeyda Gonzáles suma más de 12 años de experiencia, poniendo en práctica sus conocimientos para garantizar plantas sanas y vigorosas que luego serán llevadas al campo.

La preparación del sustrato es uno de los pasos más importantes. “Para una buena producción de plántulas se debe realizar un buen sustrato y el que utilizamos acá está basado en cascarilla de arroz, lombrihumus y desinfección contra hongos y bacterias”, explica Sobeyda.
Una vez preparado, el sustrato se coloca en las bandejas donde diariamente se siembran las semillas. Este proceso permite producir plántulas de repollo, brócoli, lechuga, apio, coliflor y perejil, alcanzando más de 200 mil plantas por invernadero.
“El llenado de las bandejas se hace todos los días y este sustrato nos ha dado excelentes resultados porque lo preparamos dentro del centro, logrando cerca del 80 por ciento de la producción”comenta.

Cada jornada inicia desde las seis de la mañana con la revisión de los invernaderos. Para Sobeyda, una buena plántula debe ser sana, fuerte, vigorosa y con raíces bien desarrolladas. Después de aproximadamente 30 días, las plantas están listas para ser trasplantadas, iniciando una nueva etapa que dará paso a cosechas de calidad para beneficio de la producción agrícola.
